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viernes, 18 de agosto de 2017

Specific Catholic Teaching Against Islam - La Enseñanza Católica Específica contra el Islam

  
ENGLISH: SPECIFIC CATHOLIC TEACHING AGAINST ISLAM


Pope Eugene IV, Council of Basel, Session 19, Sept. 7, 1434:
“… there is hope that very many from the abominable sect of Mahomet will be converted to the Catholic faith.”

Pope Callixtus III, 1455: “I vow to… exalt the true Faith, and to extirpate the diabolical sect of the reprobate and faithless Mahomet [Islam] in the East.”

     The Catholic Church considers Islam an “abominable” and “diabolical” sect.  [Note: the Council of Basel is only considered ecumenical/approved in the first 25 sessions, as The Catholic Encyclopedia points out in Vol. 4, “Councils,” pp. 425-426.]  An “abomination” is something that is abhorrent in God’s sight; it’s something that He has no esteem for and no respect for.  Something “diabolical” is something of the Devil.  Islam rejects, among many other dogmas, the Divinity of Jesus Christ and the Trinity.  Its followers are outside the pale of salvation so long as they remain Muslims.

Pope Clement V, Council of Vienne, 1311-1312:
It is an insult to the holy name and a disgrace to the Christian faith that in certain parts of the world subject to Christian princes where Saracens [i.e., the followers of Islam, also called Muslims] live, sometimes apart, sometimes intermingled with Christians, the Saracen priests, commonly called Zabazala, in their temples or mosques, in which the Saracens meet to adore the infidel Mahomet, loudly invoke and extol his name each day at certain hours from a high place… There is a place, moreover, where once was buried a certain Saracen whom other Saracens venerate as a saint.  This brings disrepute on our faith and gives great scandal to the faithful.  These practices cannot be tolerated without displeasing the divine majesty.  We therefore, with the sacred council’s approval, strictly forbid such practices henceforth in Christian lands.  We enjoin on Catholic princes, one and all… They are to remove this offense together from their territories and take care that their subjects remove it, so that they may thereby attain the reward of eternal happiness.  They are to forbid expressly the public invocation of the sacrilegious name of Mahomet… Those who presume to act otherwise are to be so chastised by the princes for their irreverence, that others may be deterred from such boldness.”

     While the Church teaches that all who die as non-Catholics are lost, it also teaches that no one should be forced to embrace baptism, since belief is a free act of the will. 

Pope Leo XIII, Immortale Dei (#36), Nov. 1, 1885: “And, in fact, the Church is wont to take earnest heed that no one shall be forced to embrace the Catholic faith against his will, for, as St. Augustine wisely reminds us, ‘Man cannot believe otherwise than of his own will.’”

     The teaching of the Council of Vienne that Christian princes should enforce their civil authority to forbid the public expression of the false religion of Islam shows again that Islam is a false religion which leads souls to Hell (not Heaven) and displeases God.  


 ESPAÑOL:  LA ENSEÑANZA CATÓLICA ESPECÍFICA CONTRA EL ISLAM
 
Papa Eugenio IV, Concilio de Basilea, 1434: “… existe la esperanza de que un gran número de la abominable secta de Mahoma será convertido a la fe católica”
Papa Calixto III: “Yo prometo (…) exaltar la fe verdadera, y exterminar la secta diabólica de los reprobados e infieles de Mahoma [islam] en el Oriente”.
La Iglesia católica considera el islam una secta “abominable” y “diabólica”. (Nota: el Concilio de Basilea, sólo se considera ecuménico/aprobado en las primeras 25 sesiones, como indica la Enciclopedia Católica en el vol. IV, “Concilios”, edición inglesa, pp. 425-426). Una “abominación” es algo que es aborrecible a la vista de Dios. Es algo por lo que Él no tiene respeto y estima. Algo “diabólico” es algo que es del diablo. El islam rechaza, entre muchos otros dogmas, la divinidad de Jesucristo y la Trinidad. Sus seguidores están fuera de los límites de la salvación, siempre y cuando se mantengan musulmanes.
Papa Clemente V, Concilio de Vienne, 1311-1312: “Es un insulto para el santo nombre y una deshonra para la fe cristiana que en ciertas partes del mundo sujetas a príncipes cristianos donde viven sarracenos [es decir, los seguidores el islam, también llamados musulmanes], a veces separados, a veces mesclados con los cristianos, los sacerdotes sarracenos, comúnmente llamados zabazala, en sus templos y mezquitas, donde los sarracenos se reúnen para adorar al infiel Mahoma, invocado en voz alta y exaltando su nombre cada día a ciertas horas en un lugar elevado (…) Hay un lugar, además, donde fue enterrado un sarraceno que otros sarracenos veneran como santo. Esto trae descrédito a nuestra fe y da gran escándalo a los fieles. Estas prácticas no se pueden tolerar sin disgustar a la divina majestad. Nos, por tanto, con la aprobación del sagrado concilio, prohibimos estrictamente esas prácticas, a partir de ahora, en tierras cristianas. Nos lo ordenamos a todos y cada uno de los príncipes católicos (…) Ellos deben eliminar esta ofensa en sus territorios y velar para que sus súbditos la eliminen, para que así puedan alcanzar la recompensa de la felicidad eterna. Se les prohíbe expresamente la invocación pública del sacrílego nombre de Mahoma (…) Los que presuman actuar de otra manera deberán ser castigados por los príncipes por su irreverencia, para que otros puedan ser disuadidos de tal osadía”.
La Iglesia, además de enseñar que todos los que mueren como no católicos se pierden, también enseña que a nadie se le debe obligar a abrazar el bautismo, porque la creencia es un acto libre de la voluntad.
Papa León XIII, Immortale Dei, #36, 1 de noviembre de 1885: “Es, por otra parte, costumbre de la Iglesia vigilar con mucho cuidado para que nadie sea forzado a abrazar la fe católica contra su voluntad, porque, como observa acertadamente San Agustín, ‘el hombre no puede creer más que de buena voluntad’”.
La enseñanza del Concilio de Vienne de que los príncipes cristianos deben hacer valer su autoridad civil para prohibir la expresión de la falsa religión del islam muestra, una vez más, que el islam es una religión falsa que lleva las almas al infierno y desagrada a Dios.

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