Translate

lunes, 27 de abril de 2015

¿Por qué sólo los católicos son cristianos? / Why a Christian can only be a Catholic?




ESPAÑOL:
 Escrito por: el Monasterio de la Sagrada Familia.   Traducción: Confiteor Unum Baptisma.
 
Un cristiano es alguien que sigue la verdadera fe de Jesucristo.

En los Hechos de los Apóstoles, leemos que fué en Antioquía que a los seguidores de Cristo se les llamó por primera vez cristianos. 
Hechos 11:26- "Y habiéndolo hallado lo llevó a Antioquía. Y sucedió que un año entero se congregaron en la Iglesia, instruyendo a mucha gente; y fué en Antioquía donde por primera vez los discípulos fueron llamados cristianos."
Interesantemente, fué también en Antioquía, en el año 110, que el término "Católica" fué por primera vez aplicado a la Iglesia Cristiana. Esto lo hizo el famoso mártir de la primitiva Iglesia Cristiana, San Ignacio.
        San Ignacio de Antioquía, Epístola a los Esmirniotas, Capítulo 8, 110 D.C.- "
Que nadie haga nada perteneciente a la Iglesia al márgen del obispo. Considerad como eucaristía válida la que tiene lugar bajo el obispo o bajo uno a quien él la haya encomendado. Allí donde aparezca el obispo, allí debe estar el pueblo; tal como allí donde está Jesús, allí está la Iglesia Católica."

En griego, el término "católica" significa universal. Entonces, la única Iglesia Cristiana universal llegó a ser conocida como la Iglesia Católica. Tiene sentido que los términos Cristiana y Católica sean intercambiables; porque la única Iglesia Cristiana que existió desde el principio fué la Iglesia Católica. Ignacio tuvo una conexión real con los cristianos originales. Él fué el tercer obispo de Antioquía. Ignacio conoció a San Policarpo, quien conoció al mismísimo apóstol Juan.
Muchos piensan que ser cristiano significa aceptar a todo mundo, ser amable con todos. Ciertamente ser cristiano incluye una verdadera caridad hacia todos los hombres. Esto significa que uno desea y trabaja para que cada hombre sea salvo y sea felíz eternamente. Sin embargo, primero y ante todo, ser un cristiano requiere que uno crea todas las verdades de Jesucristo. Requiere que uno oiga a la única Iglesia que Él estableció. Porque Jesús mismo declaró que predicar la fé cristiana (el Evangelio) significa "enseñandoles a conservar todo cuanto os he mandado" (S.Mateo 18:20). En S.Mateo 18:17, leemos que aquellos que no oyen a la Iglesia Cristiana establecida por Jesús, deben considerarse como "paganos y publicanos".
La verdadera fé cristiana tiene poder real. Por supuesto, este poder se identifica con los milagros de su fundador, Dios-hombre, Jesucristo. Pero el poder de la fé cristiana no se extinguió y desapareció cuando Jesús ascendió a los Cielos. No, Jesús dejó ese poder con Su Iglesia. No se los dejó sólo en los milagros que Él dijo que algunos de Sus seguidores realizarían (S.Juan 14:12), sino también en la protección y en la guía sobrenatural que sustentaria Su institución cristiana visible. En S. Mateo 16:18-20, leemos que la estructura de esta Iglesia Cristiana fué fundada sobre el apóstol Pedro, quien sería el primer papa. Esta estructura cristiana visible sería un testamento continuo del poder de Jesucristo. Guiaría a los cristianos en el camino de la verdad. También sería necesaria para la salvación, porque el Señor agregaría a todos los que fueran verdaderos cristianos a la única Iglesia Cristiana (Hechos 2:47).
Uno de los episodios más conmovedores en la historia cristiana, que ilustra el poder de la Iglesia Cristiana y su visible estructura, involucra a Atila el Huno y su invasión a Italia en 452. Atila el Huno fué un emperador no-cristiano del Oriente. Fué muy temido por muchos en el Sacro Imperio Romano Cristiano. En el año 447, Atila invadió el Imperio Oriental. En 452, estaba listo para invadir Roma misma, el centro de la Iglesia Cristiana. Con Atila amenazando el centro de la Iglesia Cristiana, el papa León el Magno, el indiscutido líder de la Iglesia Cristiana, le enfrentó. Salió a encontrarse con Atila. Cuando el papa León salió a encontrarse con Atila, fué milagrosamente protegido por el apóstol Pedro. La historia nos cuenta que San Pedro amenazó de muerte a Atila si daba un paso más. Atila se asustó tanto que se marchó. Si Atila no se hubiese marchado, toda la historia podría haber sido diferente. El líder de la Iglesia Cristiana traía consigo la protección sobrenatural del fundador del Cristianismo, el Señor Jesucristo.
Despues del inicial establecimiento de la Iglesia Cristiana, cada siglo trajo nuevos retos y pruebas para el cristiano. Aparecerían herejías y extraviarían a muchos. Muchos cristianos fueron separados por estas herejías de la verdadera fé cristiana. El arrianismo fué la más notoria de todas las herejías tempranas que amenazaron al cristiano. Esta proclamaba que Jesucristo no fué verdadero Dios, que Él no era igual con el Padre. El arrianismo se difundió incontroladamente en el siglo 4to, causando la pérdida de la verdadera fé cristiana en innumerables personas.
Los dos dogmas centrales de la fé cristiana son los misterios de la Trinidad y la Encarnación. La Trinidad es la verdad de que hay un solo Dios en tres personas divinas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Cada persona divina es Dios; pero no son tres dioses, sino un solo Dios. Cada persona es una persona distinta. Los herejes sabelianos, por ejemplo, un grupo de falsos cristianos, erroneamente enseñaron que cada persona es simplemente un diferente aspecto de Dios. Según ellos, el Padre y el Hijo son simplemente diferentes elementos de la misma persona. Esta herejía fué condenada por la Iglesia Cristiana. Un cristiano debe creer que hay tres divinas personas, que cada una es Dios, pero que son un solo Dios.
El otro dogma central de la fé cristiana es la Encarnación. Esta es la verdad de que la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, el Hijo de Dios, se hizo hombre. Él es Jesucristo. Él es una persona divina, la segunda persona de la Santísima Trinidad, con dos naturalezas. Él es verdadero Dios y verdadero hombre.
Para más información sobre la fé cristiana, que es necesaria para la salvación, por favor consulte: vaticanocatolico.com

  Dios no habita en los templos protestantes - God is not present in protestant temples



 

ENGLISH: 
Written by Most Holy Family Monastery

A Christian is someone who follows the true faith of Jesus Christ. 

In the Acts of the Apostles, we read that it was at Antioch that the followers of Christ were first called Christians.
Acts 11:26- “And they conversed there in the church a whole year; and they taught a great multitude, so that at Antioch the disciples were first named Christians.”
Interestingly, it was also at Antioch, in the year 110, that the term “Catholic” was first applied to the Christian Church.  This was done by the famous martyr of the ancient Christian Church, St. Ignatius.
St. Ignatius of Antioch, Epistle to the Smyrnaeans, Chapter 8, 110 A.D.- “Apart from the bishop, let no one do anything that pertains to the Church.  The only true Eucharist is the one performed by the bishop or by him whom the bishop has appointed.  Wherever the bishop is, there must be the congregation, just as wherever Jesus Christ is there is the Catholic Church.”
In Greek, the term “Catholic” means universal.  Thus, the one universal Christian Church came to be known as the Catholic Church.  It makes sense that the terms Christian and Catholic became interchangeable; for the only Christian Church which existed from the beginning was the Catholic Church.  Ignatius had a real connection to the original Christians.  He was the third bishop of Antioch.  Ignatius knew St. Polycarp who knew the apostle John himself.

 Many think that being Christian means accepting everyone, being kind to everyone.  Certainly being Christian involves a true charity toward all men.  This means that you work and desire each man’s salvation – each man’s eternal happiness.  First and foremost, however, being a Christian requires that one believe all the truths of Jesus Christ.  It requires that one hear the one Church He established.  For Jesus Himself declared that preaching the Christian faith (the Gospel) means “teaching them to observe all things whatsoever I have commanded you” (Matthew 28:19).  In Matthew 18:17, we read that those who don’t hear the Christian Church established by Jesus are to be considered as the “heathen and publican.”

The true Christian faith has a real power.  This power is of course identified with the miracles of its founder, the God-man, Jesus Christ.  But the power of the Christian faith didn’t dry up and disappear once Jesus ascended into Heaven.  No, Jesus left that power with His Church.  He left it not only in the miracles which He said some His followers would perform (John 14:12), but in the supernatural protection and guidance which would sustain His visible Christian institution.  In Matthew 16:18-20, we read that this Christian Church structure was founded on the apostle Peter, who would be the first pope.  This visible Christian structure would be an ongoing testament to Jesus Christ’s power.  It would guide the Christians on the way of truth.  It would also be necessary for salvation; for the Lord would add all who were to be true Christians to this one Christian Church (Acts 2:47).

One of the most moving episodes in Christian history – which illustrates the power of the Christian Church and its visible structure – involved the Attila the Hun and his invasion of Italy in 452.  Attila the Hun was a fierce non-Christian emperor in the East.  He was greatly feared by many in the Christian Roman Empire.  In 447, Attila invaded the Eastern Empire.  In 452, he was ready to invade Rome itself, the center of the Christian Church.  With Atila threatening the center of the Christian Church, Pope Leo the Great, the undisputed leader of the Christian Church, faced him down.  He went out to meet Atilla.  As Pope Leo went out to meet Attila, he was miraculously flanked by the apostle Peter.  History tells us that St. Peter threatened Attila with death if he should proceed further.  Attila was so frightened that he turned back.  If Attila had not turned back, all of history might have been different.  The leader of the Christian Church carried with him the supernatural protection of Christianity’s founder, the Lord Jesus Christ.
After the initial establishment of the Christian Church, each century brought new challenges and trials for the Christian.  Heresies would appear and lead many astray.  Many who were Christians were separated by these heresies from the true Christian faith.  Arianism was the most notorious of all the early heresies which threatened the Christian.  It proclaimed that Jesus Christ was not true God, that He was not equal with the Father.  Arianism spread wildly in the 4th century, causing countless people to lose the true Christian faith.

The two central dogmas of the Christian faith are the mysteries of the Trinity and the Incarnation.  The Trinity is the truth that there is one God in three divine persons: the Father, the Son and the Holy Ghost.  Each divine person is God; yet there are not three gods, but one God.  Each person is a distinct person.  The Sabellian heretics, for example, a group of false Christians, wrongly taught that each person is simply a different aspect of God.  According to them, The Father and the Son are simply different elements of the same person.  This heresy was condemned by the Christian Church.  A Christian must believe that there are three divine persons, that each one is God, but that there is only one God.
The other central dogma of the Christian faith is the Incarnation.  This is the truth that the Second Person of the Holy Trinity, the Son of God, became man.  That is Jesus Christ.  He is one divine person, the second person of the Holy Trinity, with two natures.  He is true God and true man.
For more about the true Christian faith, which is necessary for salvation, please consult: mostholyfamilymonastery.com
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...