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martes, 7 de agosto de 2018

St. Cajetan - San Cayetano


ENGLISH:
His father, a military man, died defending the city against an enemy army. The child was left an orphan, in the care of his holy mother who took great pains to make him very good.

He studied at the University of Padua where he obtained two doctorates and there stood out for his venerable presence and for his exquisite kindness that earned him many friendships.

He later went to Rome, and in that capital city he became private secretary of Pope Julius II, and notary of the Holy See.

When he was 33 years old he was ordained a priest. The respect he had for the Holy Mass was so great that between his priestly ordination and his first Mass three months passed, a time that he dedicated to preparing himself as best as possible for the Holy Celebration.

In Rome he enrolled in an association called "Of Divine Love", whose partners strove to lead a life as fervent as possible and to dedicate themselves to helping the poor and the sick.

Seeing that the state of relapse of the Catholics was extremely great and scandalous, he set out to found a community of priests who would dedicate themselves to lead a life as holy as possible and to make the faithful awe-inspiring. And he founded the Theatine Fathers (name that comes to Theate, the city of which its bishop the superior of the community, Msr Caraffa, who later became Pope Paul IV)

St. Cajetan wrote to a friend: "I feel healthy of the body but sick of the soul, to see how Christ expects the conversion of all, and are so few who move to become." And this was the greatest desire of his life: that the people began to lead a life more in accordance with the Holy Gospel. And wherever he was, he worked to get it.

At that time the revolution of Luther broke out, which founded the evangelical sects and declared war against the Church of Rome. Many wanted to follow his example, attacking and criticizing the heads of the holy Catholic Church, but St. Cajetan told them: "The first thing that must be done to reform the Church is to reform oneself".

St. Cajetan was from a very rich family and he took off all his goods and distributed them among the poor. In a letter he wrote the reason he had for it: "I see my poor Christ, and I will dare to continue living as rich?" I see my Christ humiliated and despised, and will I continue to look forward to being honored? Oh, what do you feel? I feel like crying when you see that people do not feel like imitating the Crucified Redeemer. "

In Naples, a rich man wants to give him some farms to live on the rent, together with his companions, telling him that people there are not as generous as in other cities. The saint rejects the offer and says: "God is the same here and everywhere, and He has never forsaken us, if only for a minute."

He founded associations called "Mounts of Mercy" (Montepios) that were dedicated to lending money to very poor people with very low interest rates.

He felt an immense love for Our Lord, and he adored him especially in the Sacred Host in the Eucharist and remembering the holy childhood of Jesus. His favorite image was that of the Divine Child Jesus.

He dedicated his free time, wherever he was, to attend to the sick in hospitals, especially the most abandoned and disgusting.

One day in his house of religious there was nothing to eat because they had all distributed their goods among the poor. St. Cajetan went to the altar and tapped on the door of the tabernacle where the Holy Hosts were, he said with all confidence: "Jesus, beloved, I remind you that we have nothing today to eat." Soon mules arrived bringing a good quantity of supplies, and the muleteers did not want to say where they were sent from.

In his last illness the doctor advised that they lay him on a woolen mattress and the saint exclaimed: "My Savior died on a rough cross, please allow me to be a poor sinner, to die on some tables". And so he died on August 7, 1547, in Naples, at the age of 67, worn out from so much work to achieve the sanctification of souls.

Immediately they began to obtain miracles by his intercession and the Supreme Pontiff declared him holy in 1671.

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ESPAÑOL:
Su padre, militar, murió defendiendo la ciudad contra un ejército enemigo. El niño quedó huérfano, al cuidado de su santa madre que se esmeró intensamente por formarlo muy bien.

Estudió en la Universidad de Padua donde obtuvo dos doctorados y allí sobresalía por su presencia venerable y por su bondad exquisita que le ganaba muchas amistades.

Se fue después a Roma, y en esa ciudad capital llegó a ser secretario privado del Papa Julio II, y notario de la Santa Sede.

A los 33 años fue ordenado sacerdote. El respeto que tenía por la Santa Misa era tan grande, que entre su ordenación sacerdotal y su primera misa pasaron tres meses, tiempo que dedicó a prepararse lo mejor posible a la Santa Celebración.

En Roma se inscribió en una asociación llamada "Del Amor Divino", cuyos socios se esmeraban por llevar una vida lo más fervorosa posible y por dedicarse a ayudar a los pobres y a los enfermos.

Viendo que el estado de relajación de los católicos era sumamente grande y escandaloso, se propuso fundar una comunidad de sacerdotes que se dedicaran a llevar una vida lo más santa posible y a enfervorizar a los fieles. Y fundó los Padres Teatinos (nombre que les viene a Teati, la ciudad de la cual era obispo el superior de la comunidad, Msr. Caraffa, que después llegó a ser el Papa Pablo IV).

San Cayetano le escribía a un amigo: "Me siento sano del cuerpo pero enfermo del alma, al ver cómo Cristo espera la conversión de todos, y son tan poquitos los que se mueven a convertirse". Y este era el más grande anhelo de su vida: que las gentes empezaran a llevar una vida más de acuerdo con el santo Evangelio. Y donde quiera que estuvo trabajó por conseguirlo.

En ese tiempo estalló la revolución de Lutero, que fundó a las sectas evangélicas y se declaró en guerra contra la Iglesia de Roma. Muchos querían seguir su ejemplo, atacando y criticando a los jefes de la santa Iglesia Católica, pero San Cayetano les decía: "Lo primero que hay que hacer para reformar a la Iglesia es reformarse uno a sí mismo".

San Cayetano era de familia muy rica y se desprendió de todos sus bienes y los repartió entre los pobres. En una carta escribió la razón que tuvo para ello: "Veo a mi Cristo pobre, ¿y yo me atreveré a seguir viviendo como rico?" Veo a mi Cristo humillado y despreciado, ¿y seguiré deseando que me rindan honores? Oh, que ganas siento de llorar al ver que las gentes no sienten deseos de imitar al Redentor Crucificado".

En Nápoles un señor rico quiere regalarle unas fincas para que viva de la renta, junto con sus compañeros, diciéndole que allí la gente no es tan generosa como en otras ciudades. El santo rechaza la oferta y le dice: "Dios es el mismo aquí y en todas partes, y El nunca nos ha desamparado, si siquiera por un minuto".

Fundó asociaciones llamadas "Montes de piedad" (Montepíos) que se dedicaban a prestar dinero a gentes muy pobres con bajísimos intereses.

Sentía un inmenso amor por Nuestro Señor, y lo adoraba especialmente en la Sagrada Hostia en la Eucaristía y recordando la santa infancia de Jesús. Su imagen preferida era la del Divino Niño Jesús.
La gente lo llamaba: "El padrecito que es muy sabio, pero a la vez muy santo".

Los ratos libres los dedicaba, donde quiera que estuviera, a atender a los enfermos en los hospitales, especialmente a los más abandonados y repugnantes.

Un día en su casa de religioso no había nada para comer porque todos habían repartido sus bienes entre los pobres. San Cayetano se fue al altar y dando unos golpecitos en la puerta del Sagrario donde estaban las Santas Hostias, le dijo con toda confianza: "Jesús amado, te recuerdo que no tenemos hoy nada para comer". Al poco rato llegaron unas mulas trayendo muy buena cantidad de provisiones, y los arrieros no quisieron decir de dónde las enviaban.

En su última enfermedad el médico aconsejó que lo acostaran sobre un colchón de lana y el santo exclamó: "Mi Salvador murió sobre una tosca cruz. Por favor permítame a mí que soy un pobre pecador, morir sobre unas tablas". Y así murió el 7 de agosto del año 1547, en Nápoles, a la edad de 67 años, desgastado de tanto trabajar por conseguir la santificación de las almas.

En seguida empezaron a conseguirse milagros por su intercesión y el Sumo Pontífice lo declaró santo en 1671.

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