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sábado, 2 de junio de 2018

St. Marcellinus and St. Peter, Martyrs - San Marcelino y San Pedro, Mártires


ENGLISH:
Marcellinus and Peter are among the Roman Saints who are commemorated daily in the canon of the Mass. Marcellinus was a priest in Rome during the reign of Diocletian, while Peter allegedly exercised exorcism. One of the stories that speaks of the "passion" of these martyrs, tells that they were apprehended and thrown into prison, where they showed an extraordinary zeal in encouraging the faithful captives and catechizing the pagans. Marcellinus and Peter were condemned to death by the magistrate Sereno or Severo, who ordered them to be secretly taken to a forest called the Black Forest so that no one would know the place of his burial. There they had their heads cut off. However, the secret was divulged, perhaps by the same executioner who later converted to Christianity. Two pious women exhumed the corpses and gave them a proper burial in the catacomb of St. Tiburcio, on the Via Lavicana. Emperor Constantine ordered the construction of a church on the tomb of the martyrs, and wanted that in this place his mother Saint Helena was buried in the year 827. Pope Gregory IV donated the remains of these Saints to Eginhard, a trusted man of Charlemagne, so that the relics could be venerated. Finally, the bodies of the martyrs rested in the monastery of Selingestadt, about 14 miles away. of Frankfurt. During this translation, some stories tell, numerous miracles occurred.

People prayed: "Marcellinus and Peter, powerful protectors, listen to our cries."

visit: mostholyfamilymonastery.com

ESPAÑOL:
Marcelino y Pedro se encuentran entre los Santos romanos que se conmemoran diariamente en el canon de la Misa. Marcelino era sacerdote en Roma durante el reinado de Diocleciano, mientras que Pedro según se afirma, ejercía el exorcismo. Uno de los relatos que habla de la "pasión" de estos mártires, cuenta que fueron aprehendidos y arrojados a la prisión, donde mostraron un celo extraordinario en alentar a los fieles cautivos y catequizar a los paganos. Marcelino y Pedro, fueron condenados a muerte por el magistrado Sereno o Severo, quien ordenó que se les condujera en secreto a un bosque llamado Selva Negra para que nadie supiera el lugar de su sepultura.

Allí se les cortó la cabeza. Sin embargo, el secreto se divulgó, tal vez por el mismo verdugo que posteriormente se convirtió al Cristianismo. Dos piadosas mujeres exhumaron los cadáveres y les dieron correcta sepultura en la catacumba de San Tiburcio, sobre la Vía Lavicana. El emperador Constantino mandó edificar una Iglesia sobre la tumba de los mártires, y quiso que en ese sitio fuera sepultada su madre Santa Elena en el año 827.

El Papa Gregorio IV donó los restos de estos Santos a Eginhard, hombre de confianza de Carlomagno, para que las reliquias fueran veneradas. Finalmente, los cuerpos de los mártires descansaron en el monasterio de Selingestadt, a unos 22 km. de Francfort. Durante esta traslación, cuentan algunos relatos, ocurrieron numerosos milagros.

Las personas oraban: "Marcelino y Pedro poderosos protectores, escuchad nuestros clamores".

visite: vaticanocatolico.com 

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