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jueves, 28 de junio de 2018

St. Irenaeus - San Ireneo


ENGLISH:
June 28th. Saint Irenaeus, bishop and writer (Year 203)

Irenaeus means: friend of peace. (Greek: Ειρηναίος Eirēnaíos).

St. Irenaeus is considered one of the fathers of the Church, because in antiquity, with his wisdom and writings, he freed Christendom from the most harmful teachings of the Gnostics, and he knew how to stop this sect that threatened to do much evil.

In a beautiful letter St. Irenaeus tells a friend of his, who joined the Gnostics: "I remind you that when I was a child, in Asia Minor I was educated with the great Bishop Polycarp, and you also learned with him, before passing to the pernicious sect, how fondly I remember the teachings of this great sage Polycarp! I could still point out the place where he was placed to teach, and his way of walking and of acting, and the features of his physiognomy and the words he directed to I could still repeat (although so many years have passed) the words with which he told us how he had dealt with John the Evangelist and with others who knew Our Lord personally, and how the Apostle John repeated the same words to him. The Redeemer said to them and told them the marvelous events they witnessed when they lived together with the Son of God, all this was repeated many times by Polycarp and what he taught was totally in agreement. or with the Holy Scriptures. I heard all that with immense emotion and it stayed with me in my heart and in my memory. And I think about it and I meditate it, and I remember it, with the grace of God every day. "

And after writing down such beautiful memories of his childhood, he says to the gnostic: "In the presence of the Lord God, I can assure you that that saintly old Polycarp, if he hears the Gnostic heresies that you teach, would cover his ears and exclaim: ' Oh God, what horrible things I have heard in my life! To what excesses of error has come in these times! Why do I have to listen to such errors? ", And I would flee from that place where your harmful ones are heard teachings. "

St. Irenaeus was born in Asia Minor towards the year 125 and as he says in his letter, he had the privilege of being educated by St. Polycarp, a saint who was a disciple of the evangelist St. John. Then he went to live in Lyon, which was the most commercial and populous city in France at that time.

He was the wisest priest in Lyon and therefore the Catholics of this city sent him to Rome as head of an embassy whose job was to get the Supreme Pontiff to grant his pardon to a group of Christians who had previously been infidels but who now wanted again be faithful to the Holy Religion.

And it happened that while he was in Rome, the terrible persecution in which Bishop San Potino and an immense number of martyrs died, broke out in Lyon. Irenaeus would also have been martyred if he had met in those days in Lyon. But when he returned, the persecution had calmed down. God had it destined to defend with his writings the Holy Religion.

On his return to Lyon he was proclaimed by the people as successor to Bishop St. Pothinus, and devoted himself with all his enthusiasm to make his Christians happy and to defend them from the errors of the heretics.

In his time, one of the heresies that have caused the most damage to the Catholic religion and that still exists in many places, has become very widespread. The sect of the Gnostics. These teach endless errors and are not based on the Holy Scriptures but on rare doctrines and invented by men. They believe in reincarnation and imagine that with the human mind alone, all solutions to all problems are achieved, without the need for faith and revelation.

St. Irenaeus, who was a great scholar, set out to analyze carefully all the errors of the Gnostics and published five books in which he unmasked them and removed their sheepskins to look like the wolves they were. He did not attack with bitterness, but he was presenting how absurd the teachings of the Gnostics are. He cared more to convert than to confuse and that is why he was very moderate and very soft in his attacks on the enemy. But from time to time they miss some arrows like these: "With a little bit of rare science they learn, the Gnostics already imagine that they came down directly from the sky, they strut like proud roosters and it seems they were walking on hook with the angels"

The books of Irenaeus against the Gnostics were translated into the most widespread languages ​​of the time and were disseminated throughout the churches, and with them the dangerous sect was halted and the religion was freed from extremely damaging errors.

14 years after his first embassy, ​​Irenaeus was again sent to Rome to ask the Pope to remove the excommunication of some Christians who had not wanted to obey the laws of the Church regarding the dates for Holy Week and Easter. And he obtained the pardon of the Supreme Pontiff. For which people said that he was living up to his name which means: "Friend of peace".

It is not known for sure whether Irenaeus died a martyr or died a natural death. But what is certain is that his writings have always been of great spiritual benefit to Christians.

May God, through the intercession of this saint, always send to his Catholic Church, writers who defend religion and encourage everyone to be better followers of Jesus Christ.

Those who teach others holiness will shine like stars for all eternity. (Prophet Daniel 12, 3)
For further information visit: mostholyfamilymonastery.com

 
ESPAÑOL:
28 de junio. San Ireneo, obispo y escritor (Año 203 )

Ireneo significa: amigo de la paz. (Griego: Ειρηναίος Eirēnaíos).

San Ireneo es considerado como uno de los padres de la Iglesia, porque en la antigüedad con su sabiduría y sus escritos libró a la cristiandad de las dañosísimas enseñanzas de los Gnósticos, y supo detener a esta secta que amenazaba con hacer mucho mal.

En una hermosa carta San Ireneo le dice a un amigo suyo que se pasó a los gnósticos: "Te recuerdo que siendo yo un niño, allá en Asia Menor me eduqué junto al gran obispo Policarpo. Y también tú aprendiste con él, antes de pasarte a la perniciosa secta. ¡Con qué cariño recuerdo las enseñanzas de este gran sabio Policarpo! Podría señalar todavía el sitio donde se colocaba para enseñar, y su modo de andar y de accionar, y los rasgos de su fisonomía y las palabras que dirigía a la muchedumbre. Podría todavía repetir (aunque han pasado tantos años) las palabras con las cuales nos contaba como él había tratado con Juan el Evangelista y con otros que conocieron personalmente a Nuestro Señor. Y como el apóstol Juan les repetía las mismas palabras que el Redentor dijo a ellos y les contaba los hechos maravillosos que ellos presenciaron cuando vivieron junto al Hijo de Dios. Todo esto lo repetía muchas veces Policarpo y lo que él enseñaba estaba totalmente de acuerdo con las Sagradas Escrituras. Yo oía todo aquello con inmensa emoción y se me quedaba grabado en el corazón y en la memoria. Y lo pienso y lo medito, y lo recuerdo, con la gracia de Dios cada día".

Y después de anotar tan hermosos recuerdos de su niñez le dice al gnóstico: "en la presencia del Señor Dios, te puedo asegurar que aquel santo anciano Policarpo, si oyera las herejías gnósticas que tú enseñas, se taparía los oídos y exclamaría: '¡Oh Dios: que cosas tan horribles me ha tocado escuchar en mi vida! ¡A que excesos de error se ha llegado en estos tiempos! ¿Por qué tengo que escuchar semejantes errores?', y saldría huyendo de aquél lugar donde se escuchan tus dañosas enseñanzas".

San Ireneo nació en el Asia Menor hacia el año 125 y como lo dice en su carta, tuvo el privilegio de ser educado por San Policarpo, un santo que fue discípulo del evangelista San Juan. Después se fue a vivir a Lyon que era la ciudad más comercial y populosa de Francia en ese tiempo.

Era el sacerdote más sabio de Lyon y por ello los católicos de esta ciudad lo enviaron a Roma como jefe de una embajada que tenía como oficio obtener que el Sumo Pontífice concediera su perdón a un grupo de cristianos que antes habían sido infieles pero que ahora querían otra vez ser fieles a la Santa Religión.

Y sucedió que mientras él estaba en Roma estalló en Lyon la terrible persecución en la cual murieron el obispo San Potino y un inmenso número de mártires. Ireneo hubiera sido también martirizado si se hubiera encontrado en esos días en Lyon. Pero cuando regresó ya se había calmado la persecución. Dios lo tenía destinado para defender con sus escritos la Santa Religión.

A su regreso a Lyon fue proclamado por el pueblo como sucesor del obispo San Potino, y se dedicó con todo su entusiasmo a enfervorizar a sus cristianos y a defenderlos de los errores de los herejes.

En su tiempo se difundió mucho una de las herejías que más daño han hecho a la religión Católica y que aún existe en muchas partes. La secta de los gnósticos. Estos enseñan un sinfín de errores y no se basan en las Sagradas Escrituras sino en doctrinas raras e inventadas por los hombres. Creen en la reencarnación y se imaginan que con la sola mente humana se logran conseguir todas las soluciones a todos los problemas, sin la necesidad de la fe y de la revelación.

San Ireneo que era un gran estudioso, se propuso analizar bien detenidamente todos los errores de los gnósticos y publicó cinco libros en los cuales los fue desenmascarando y les fue quitando su piel de oveja para que parecieran los lobos que eran. Él no atacaba con amargura, pero iba presentando lo absurdas que son las enseñanzas de los gnósticos. Se preocupaba más por convertir que por confundir y por eso era muy moderado y muy suave en sus ataques al enemigo. Pero de vez en cuando se le escapan algunas saetas como estas: "Con un poquito de ciencias raras que aprenden, los gnósticos ya se imaginan que bajaron directamente del cielo; se pavonean como gallos orgullosos y parece que estuvieran andando de gancho con los ángeles".

Los libros de Ireneo contra los gnósticos fueron traducidos a los idiomas más extendidos de ese entonces y se divulgaron por todas las iglesias y con ellos se logró detener la peligrosa secta y librar a la religión de errores sumamente dañinos.

14 años después de su primera embajada fue enviado otra vez Ireneo a Roma a pedir al Papa que quitara la excomunión a algunos cristianos que no habían querido obedecer las leyes de la Iglesia en cuanto a las fechas para la Semana Santa y Pascua. Y obtuvo el perdón del Sumo Pontífice. Por lo cual la gente decía que estaba haciendo honor a su nombre que significa: "Amigo de la paz".

No se sabe a ciencia cierta si Ireneo murió mártir o murió de muerte natural. Pero lo que sí es cierto es que sus escritos han sido siempre de gran provecho espiritual para los cristianos.

Quiera Dios, por intercesión de este santo, enviar siempre a su Iglesia Católica, escritores que defiendan la religión y animen a todos a ser mejores seguidores de Jesucristo.

Los que enseñen a otros la santidad brillaran como estrellas por toda la eternidad. (Profeta Daniel 12, 3)
Para más información visite: vaticanocatolico.com 

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