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miércoles, 14 de febrero de 2018

Ash Wednesday - Miércoles de Ceniza

Memento, homo, quia pulvis es, et in pulverem reverteris

ENGLISH:
Ash Wednesday is the first day of Lent in the Catholic liturgical calendar. It is celebrated forty days before Palm Sunday that begins Holy Week. The ash, whose imposition constitutes the characteristic rite of this liturgical celebration, is obtained from the incineration of the blessed branches on Palm Sunday of the previous liturgical year.

Ash Wednesday is a mobile liturgical celebration since it takes place on a different date each year, always related to the also mobile celebration of Easter. It can happen between February 4 and March 10.

 In the fourth century the duration of Lent was fixed in 40 days, it began 6 weeks before Easter (to calculate the date of Easter the Computus was used), on Sunday, the so-called Sunday of "fortieth". But in the VI-VII centuries fasting became a great practice as a Lenten practice. Then an inconvenience arose: from the origins of the Christian liturgy never fasted on Sunday because it is day of celebration, the celebration of the day of the Lord. Then, the beginning of Lent was moved to Wednesday before the first Saturday of the month.

Holy Mass, Blessing and Imposition of the Ash
This day, which is for Catholics a day of fasting and abstinence, as on Good Friday, the imposition of the ashes on the faithful who attend mass is carried out. These ashes are made from the burning of the branches of Palm Sunday of the previous year, and are blessed and placed on the heads of the faithful as a sign of the expiration of the human condition; as a penitential sign, already used since the Old Testament; and as a sign of conversion, which should be the dominant note throughout Lent.

The celebration of this day can begin with a penitential procession from outside the temple, from a neighboring chapel, or at least a processional entrance of the priest celebrant and the sacred ministers. While this procession takes place, the litanies of the saints are sung.

Once arrived at the altar, omitting the initial rites and the penitential rite, the celebrant immediately prays the collection prayer. Then the readings are proclaimed (Joel 2, 12-18, Psalm 50, 3-6.12-14.17, 2 Corinthians 5,20 - 6,2) that recall the sense of penance, conversion and repentance of sins. The gospel, proclaimed by the deacon or the celebrant priest (Matthew 6: 1-6, 16-18), recalls what penance, prayer and fasting should be like for God.

After the homily, we proceed to the blessing of the ashes with a brief prayer pronounced by the celebrant priest, who sprinkles the pots with the ashes. Next, the priest, who can be helped by his ministers, performs the imposition of the ashes on the faithful. The priest drops the ashes on his head, or he draws a cross of ashes on the forehead of the one who receives it, according to custom. While doing so, he says one of the following phrases from the Scriptures:

Convert and believe in the Gospel (Mk 1,15) 
Remember that thou art dust and into dust thou shall return (Genesis 3,19) 

While the ash is imposed, the choir intones Psalm 50 or other appropriate songs. The rest of the Mass is celebrated according to the usual way. It is customary (not mandatory) to leave and not wash the ash until it disappears by itself.
Symbolism and origin of this tradition
The symbolism of the ash is related to the fact that it is the cold and pulverulent residue of combustion, which persists after the extinction of the fire.The ash symbolizes death, the consciousness of nothingness and the vanity of things , the nullity of creatures in front of their Creator, repentance and penance, hence the words that Abraham pronounces in Genesis:

Then Abraham spoke again. "Since I have begun, let me speak further to my Lord, even though I am but dust and ashes. Gen. 18:27

The Greeks, the Egyptians, the Jews and the Arabs, among other peoples of the Near East, used to cover their heads with ashes in mourning or mourning. In the Bible it is a characteristic symbol of inner penance or mourning. The Ninevites used the ash as a gesture of deep repentance. The messengers of bad news used to cover his head with ash.

 In the first centuries of the Church, people who wanted to receive the sacrament of reconciliation on Holy Thursday, put ashes on their heads and presented themselves before the community dressed in a penitential habit. This represented his willingness to convert.

In 384 AD, Lent acquired a penitential meaning for all Christians and from the eleventh century, the Church of Rome used to put the ashes at the beginning of 40 days of penance and conversion.

Also, the Lenten period was used to prepare those who were going to receive Baptism on Easter night, imitating Christ with his 40 days of fasting.

The imposition of ash is a habit that reminds those who practice it that one day we will die and that the body will turn to dust.

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ESPAÑOL:
El Miércoles de Ceniza​ es el primer día de la Cuaresma en el calendario litúrgico católico. Se celebra cuarenta días antes del Domingo de Ramos que da comienzo a la Semana Santa. La ceniza, cuya imposición constituye el rito característico de esta celebración litúrgica,​ se obtiene de la incineración de los ramos bendecidos en el Domingo de Ramos del año litúrgico anterior.

Miércoles de Ceniza de Carl Spitzweg.


El Miércoles de Ceniza es una celebración litúrgica móvil ya que tiene lugar en diferente fecha cada año, siempre relacionada con la también móvil celebración de la Pascua. Puede acontecer entre el 4 de febrero y el 10 de marzo.

En el siglo IV se fijó la duración de la Cuaresma en 40 días, ésta comenzaba 6 semanas antes de la Pascua (para calcular la fecha de la Pascua se usaba el Computus), en domingo, el llamado domingo de "cuadragésima". Pero en los siglos VI-VII cobró gran importancia el ayuno como práctica cuaresmal. Entonces surgió un inconveniente: desde los orígenes de la liturgia cristiana nunca se ayunó en día domingo por ser día de fiesta, la celebración del día del Señor. Entonces, se movió el comienzo de la Cuaresma al miércoles previo al primer sábado del mes.
Santa Misa, bendición e imposición de la ceniza
Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás
Este día, que es para los católicos día de ayuno y abstinencia, igual que el Viernes Santo,​ se realiza la imposición de la ceniza a los fieles que asisten a misa. Estas cenizas se elaboran a partir de la quema de los ramos del Domingo de Ramos del año anterior, y son bendecidas y colocadas sobre la cabeza de los fieles como signo de la caducidad de la condición humana; como signo penitencial, ya usado desde el Antiguo Testamento; y como signo de conversión, que debe ser la nota dominante durante toda la Cuaresma.​

La celebración de este día puede iniciarse con una procesión penitencial desde el exterior del templo, desde una capilla vecina, o por lo menos una entrada procesional del sacerdote celebrante y los ministros sagrados. Mientras ocurre esta procesión se cantan las letanías de los santos.

Una vez llegados al altar, omitiendo los ritos iniciales y el rito penitencial, el celebrante reza inmediatamente la oración colecta. En seguida se proclaman las lecturas (Joel 2, 12-18; Salmo 50, 3-6.12-14.17; 2 Corintios 5,20 - 6,2) que recuerdan el sentido de penitencia, conversión y arrepentimiento de los pecados. El evangelio, proclamado por el diácono o el sacerdote celebrante (S. Mateo 6, 1-6. 16-18), recuerda cómo debe ser la penitencia, la oración y el ayuno agradable a Dios.

Luego de la homilía, se procede a la bendición de la ceniza con una breve oración pronunciada por el sacerdote celebrante, quien asperja las vasijas con la ceniza. Seguidamente, el sacerdote, que puede ser ayudado por sus ministros, realiza la imposición de la ceniza sobre los fieles. El sacerdote deja caer la ceniza en su cabeza, o bien traza una cruz de ceniza en la frente de quien la recibe, según la costumbre. Mientras lo hace, dice una de las siguientes frases extraídas de las Escrituras:

Convertíos y creed en el Evangelio (Mc. 1,15)
Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás (Gn. 3,19)​


Mientras se impone la ceniza, el coro entona el salmo 50 u otros cantos apropiados. El resto de la Misa se celebra conforme a la manera habitual.

Es costumbre (no obligatoria) dejar y no lavar la ceniza hasta que esta desaparezca por sí misma.

Simbolismo y origen de la costumbre


Urna cineraria romana de alabastro, datada de 90-100 d. C. La base incorporada es contemporánea. En la mayoría de las culturas, las cenizas son símbolo de la muerte y de la precariedad de la vida.
El simbolismo de la ceniza se relaciona con el hecho de ser el residuo frío y pulverulento de la combustión, lo que persiste luego de la extinción del fuego.​ La ceniza simboliza la muerte, la conciencia de la nada y de la vanidad de las cosas, la nulidad de las criaturas frente a su Creador, el arrepentimiento y la penitencia.​ De allí las palabras que Abraham pronuncia en el Génesis:
Aunque soy polvo y ceniza me atrevo a hablar a mi Señor.
Génesis 18:27
Los griegos, los egipcios, los judíos y los árabes, entre otros pueblos de Oriente Próximo, acostumbraban a cubrirse la cabeza de ceniza en señal de luto o duelo.​ En la Biblia es un símbolo característico de penitencia interior o duelo. Los ninivitas usaban la ceniza como gesto de arrepentimiento profundo. Los mensajeros de malas noticias solían cubrir de ceniza su cabeza.​

En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el sacramento de la reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un hábito penitencial. Esto representaba su voluntad de convertirse.

En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma solía poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.

También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno.

La imposición de ceniza es una costumbre que recuerda a los que la practican que algún día vamos a morir y que el cuerpo se va a convertir en polvo.

Para más información visite: vaticanocatolico.com

 

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